Las subvenciones (o ayudas) es uno de estos grandes temas que nos trae de cabeza a todas la compañías. A algunos les llega, incluso a desesperar. Todos las queremos, pero a la hora de la verdad, pocas son capaces de conseguirlas. Y esto se debe a múltiples motivos, como la adecuación a los criterios de valoración, en objeto de la subvención, la imposibilidad de justificar, etc. En este post pretendemos dar un poco de luz y ayudarte con este tema.

Antes de empezar

Lo primero que debe tener claro es a qué tipo de subvenciones quieres optar. En nuestro caso nos referimos a subvenciones para compañías de artes escénicas: teatro, danza, circo y performance. Existen ayudas públicas y privadas. Las primeras con las más comunes y tienen la peculiaridad de ser periódicas (a no ser que nos venga una pandemia mundial, que entonces los tiempos pueden cambiar un poco, claro). Tienes ayudas europeas, nacionales, de las diferentes comunidades autónomas, incluso hay diputaciones y municipios que pueden publicar también sus propias ayudas.

Existen ayudas para compañías profesionales y compañías amateur. Ten en cuenta que para las subvenciones, las asociaciones culturales son consideradas como compañías amateur. Este es un gran motivo de tener claro a qué tipo de subvenciones quiero optar, en función del tipo de compañía que quiero tener. Por lo tanto, debo tener una conformación legal de mi compañía acorde. Ninguna es mejor que otra, sin embargo cambia quién puede presentarse a ellas.

Por otro lado, tienes ayudas para producción y para gira. Pero no te quedes sólo en esto. Una compañía de artes escénicas es una empresa, cultural, pero empresa al fin y al cabo, por lo que puedes optar una gran cantidad de otras ayudas: para nuevos negocios, por ser mujer, de emprendimiento, por ser menor de determinada edad, por inclusión… En fin, será por ayudas.

Y te estarás preguntando, vale, ¿pero cómo me entero de estas ayudas? Existen servicios de pago que te informan de todas las ayudas a las que puedes optar. Te tocará echar cuentas para ver si te interesa o no. No lo rechaces inicialmente. También puedes suscribirte a los sistemas de avisos gratuitos que tienen las administraciones públicas. En redes sociales se mueve mucha información, con lo que se te unes a grupos afines o sigues determinados perfiles, puedes estar informado puntualmente. Y, por último, puedes hacer búsquedas activas en internet. Vamos, que hoy por hoy, quien no esté informado es porque no quiere.

subvenciones

A la hora de pedirlas

Debes tener claro tres aspectos imprescindibles:

    1. ¿Me puedo presentar? Tienes que leerte el texto completo. Al principio suele venir el objeto de la subvención (para qué se dan estas ayudas), los beneficiarios (quién se puede presentar) y requisitos. Además de los requisitos que puedes encontrar en los primeros artículos, puedes encontrar otros “escondidos” a lo largo del texto. Es muy importante que los tengas todos claros para saber si los puedes cumplir.
    2. Criterios de valoración. Es decir, qué van a valorar de los proyectos que se presenten. Tienes que tener claro qué criterios puntúan más, para adaptar tu proyecto a lo que piden. No se trata de hacer un proyecto ad hoc para unas ayudas concretas, sino de buscar los aspectos de tu proyecto que se ajustan a lo que buscan y ponerlos en valor.
    3. La justificación. Este es el aspecto más decisivo a la hora de elegir si solicitar una ayuda o no. Aunque conceptualmente este paso no es difícil, pues únicamente se trata de demostrar lo que has hecho y cómo te has gastado el dinero, en realidad es la tarea que más tiempo lleva y más difícil resulta. Acuérdate que te tienes que ajustar al periodo subvencionable y que sólo puedes incluir los gastos que te indican.

Plan de producción

¿Y cómo encaja esto en mi montaje? Si decides que vas a solicitar una subvención, es imprescindible que lo incluyas en tu anteproyecto y en la planificación del montaje. E, impepinablemente, lo tienes que contemplar en el estudio de viabilidad del montaje y en la tabla de tesorería. Y lo tienes que tener claro desde el principio, para que después no tengas disgustos porque hay cosas que no puedes justificar y, por lo tanto, no te lo van a subvencionar.